Abordaje del Acoso Escolar en Preadolescentes Adressing Bullying in Preadolescents

Recibido para publicar el 26 de mayo de 2025 Aceptado para su publicación el 19 de septiembre de 2025

Versión final 29 de septiembre de 2025

Cómo citar este artículo: Robles Ridi, Pamela E.45; Tapia, Ma. Lourdes46; Cobos, Oscar H.47 y Correché, Ma. Susana48 Abordaje del Acoso Escolar en Preadolescentes. Revista Científica Metavoces. 2025, 27: 166- 179

Resumen

El presente tuvo como objetivo evaluar Acoso Escolar en preadolescentes de un Establecimiento educativo de la Provincia de San Luis - Argentina. A la vez, intervenir por medio de un Taller a través de tres etapas: Pre-Intervención, Post-Intervención y Seguimiento. Se administró el Cuestionario Multimodal de Interacción Escolar de Caballo, Calderero, Arias, Salazar e Irurtia (CMIE-IV, 2012). La muestra estuvo conformada por 13 preadolescentes, de ambos sexos, cuyas edades estaban comprendidas entre 10 y 11 años.

El análisis se llevó a cabo por medio de un estudio longitudinal de medidas repetidas. Los resultados evidencian diferencias significativas luego de la intervención realizada. Esto indica efectividad de la misma, favoreciendo los vínculos entre pares en una etapa evolutiva de gran vulnerabilidad.

Palabras Claves: Preadolescentes, Acoso Escolar.


Abstract

The objective of this work was to evaluate bullying in pre-adolescents in an educational establishment in the Province of San Luis - Argentina. At the same time, it aimed at intervining through a workshop through three stages: Pre-Intervention, Post-Intervention and Follow-up. The Multimodal School Interaction Questionnaire by Caballo, Calderero, Arias, Salazar and Irurtia (CMIE-IV, 2012) was administered. The sample was made up of 13 pre-adolescents of both sexes between 10 and 11 years old.


45 Lic. en Psicología. Mgter. en Psicología Clínica. Docente de la Facultad de Psicología (FAPSI-UNSL). Integrante del Proyecto de Investigación PROICO: 12-0220. Estrés y Salud. E-mail pamrobles60@gmail.com

46 Lic. en Psicología. Mgter. en Psicología Clínica. Docente de la FAPSI (UNSL). Co-directora del Proyecto de Investigación PROICO: 12-0220. Estrés y Salud.

47 Lic. en Psicología. Esp. en Metodología de la Investigación Científica. Docente de la Facultad de Ciencias Humanas (FCH-UNSL). Integrante del Proyecto de Investigación PROICO: 12-0220. Estrés y Salud.

48 Lic. en Psicología. Mgter. en Psicología Clínica. Docente de la FAPSI (UNSL). Directora del Proyecto de Investigación PROICO: 12-0220. Estrés y Salud.

The analysis was carried out through a longitudinal study of repeated measures. The results show significant differences after intervention. This indicates its effectiveness thus, favoring links between peers in an evolutionary stage of great vulnerability.

Keywords: Preadolescents, School bullying.

Introducción

Este estudio tomó como referencia la definición desarrollada por Olweus en la década del 80’, el cual considera al Acoso Escolar como:

Un estudiante es acosado o victimizado cuando está expuesto de manera repetitiva a acciones negativas por parte de uno o más estudiantes. Se habla de acción negativa cuando alguien inflige, de manera intencionada, o intenta infligir mal o malestar a otra persona. Las acciones negativas se pueden realizar mediante contacto físico, verbal o de otras maneras (como hacer gestos), e implican una exclusión intencionada del grupo (Olweus, 1986. p.2).

Para emplear correctamente el término Acoso Escolar tiene que haber un desequilibrio de poder o de fuerza, una relación asimétrica, en donde el escolar que está expuesto a las acciones negativas tiene mucha dificultad para defenderse (Olweus,1993).

El Acoso Escolar es considerado como: La intimidación y el maltrato entre escolares de forma repetida y mantenida en el tiempo, siempre lejos de la mirada de los adultos, con la intención de humillar y someter abusivamente a una víctima indefensa por parte de un abusón o grupo de matones a través de agresiones físicas, verbales y/o sociales con resultados de victimización psicológica y rechazo grupal (Aviles, 2006. p.82).

Al Acoso Escolar también podemos llamarlo Bullying, deriva de la palabra inglesa bully, que literalmente significa matón o bravucón, son términos aceptados y utilizados en la comunidad científica internacional que hacen referencia a un fenómeno específico, evitando por consiguiente cualquier confusión terminológica (CcoicaMiranda, 2010).

En conclusión, Acoso Escolar es todo tipo de conducta que se da con una intencionalidad y premeditación y que implica un maltrato verbal, físico y psicológico en un tiempo prolongado, basado en el principio del matonaje del acosador que abusa de las debilidades de la víctima. Este tipo de violencia es más sutil y es por ello que es difícil de identificar cuándo un niño sufre realmente Acoso Escolar, ya que no toda conducta de violencia es Acoso Escolar. Se habla de Acoso Escolar cuando se cumplen al menos tres de los siguientes criterios: La víctima se siente intimidada; la víctima se siente excluida; la víctima percibe al agresor como más fuerte; las agresiones son cada vez de mayor intensidad y las agresiones suelen ocurrir en privado (Serrano e Iborra, 2005).

La dinámica del Acoso Escolar se desarrolla, cuando se involucran cuatro personajes:

1) Sujeto maltratador o victimario, presentan una personalidad dominante desde pequeños, la fuerza y el control sobre los demás es un valor y una característica destacada. Generalmente son personas impulsivas con escaza tolerancia a la frustración, mientras son pequeños prevalece la acción física sobre sus víctimas, pero a medida que van creciendo se van especializando en estrategias de acoso discursivas. 2) Sujeto sometido o víctima, presentan baja autoestima, predisposición a victimizarse, introversión y aislamiento. Se muestran sensibles y

manifiestan estados de ansiedad y angustia que a veces derivan en llanto y crisis nerviosas. Son inseguros frente a la toma de decisiones y expresión de deseos, manteniéndose al margen de los grupos y no estableciendo buenas amistades. 3) Sujeto colaborador o encubridor, que habitualmente no tienen el coraje ni la autoestima suficiente para enfrentar directamente situaciones adversas, se identifican con el agresor o con algún rasgo del mismo y suelen presentar sentimientos de impotencia y venganza. 4) Sujeto testigo no participante, mantienen una actitud pasiva frente a la dinámica del Acoso Escolar, generalmente presentan poca iniciativa, son temerosos de denunciar las injusticias que otros realizan por temor a transformarse en víctimas.

La dinámica del Acoso Escolar se despliega con una modalidad particular de los cuatro tipos de violencia: 1) física; 2) verbal; 3) psicológica y 4) simbólica. La modalidad que adquieren estos cuatro tipos de violencia puede variar, por lo tanto, para denominar una acción violenta como Acoso Escolar, se debe observar cómo se lleva a cabo y bajo qué circunstancias:

Maltrato físico: golpes, empujones, zancadillas, pellizcos, cachetadas, ahorcamiento, tironeo de pelo, golpes con objetos, otros. Es la modalidad más elegida entre niños de nivel inicial y primer ciclo de la escolaridad primaria. Para que se considere Acoso Escolar se debe dar de un sujeto sobre otro y de modo persistente.

Maltrato físico y verbal: al físico se le agregan insultos verbales, insultos relacionados a familiares, amenazas.

Maltrato físico y verbal con acoso psicológico: maltrato físico, verbal, humillaciones respecto a un rasgo físico, conductual o intelectual. Esta modalidad de Acoso Escolar es más común en el último ciclo de la escuela primaria y secundaria.

Maltrato físico, verbal con acoso psicológico y con segregación y discriminación: se toman los maltratos mencionados anteriormente y se agregan acciones tendientes a dejar aislada a la víctima o cruelmente señalada por algún rasgo de su identidad cultural, social, sexual u otros (Osorio, 2013).

Varela Torres y Lecannelier Acevedo (2008), incorporan a la clasificación de modalidades de Acoso Escolar, otros elementos:

Físico: empujones, puños patadas o golpes con objetos (siendo el más utilizado por varones).

Verbal: insultos, menosprecios, sobrenombres, etc. (habitualmente es el utilizado por las mujeres).

Psicológico: dañar la autoestima del individuo, llevándolo a experimentar temor e inseguridad.

Social: aislar a la víctima del grupo mediante chismes, rumores o pedir abiertamente a los pares que ignoren o excluyan a la víctima.

Cibernética: hostigar, intimidar o ridiculizar vía internet ya sea por correos electrónicos, mensajes instantáneos o digitales, blogs, redes sociales, entre otros.

La sociedad actual se caracteriza por las escenas de violencia en todas sus modalidades y los medios de comunicación contribuyen a la naturalización de este fenómeno. Este masivo bombardeo de violencia a través de los medios influye de manera negativa sobre

los niños, volviéndolos insensibles hacia el dolor ajeno y generando conductas de imitación. A esta situación se le debe agregar el componente familiar, el rol de la familia en la formación de la personalidad es determinante, ya que es el primer elemento de socialización del niño, siendo los modelos de familia predictores de conductas violentas. Las familias con niveles adecuados de comportamiento, comunicación, satisfacción de necesidades básicas, respeto entre los distintos miembros de sus integrantes y con reglas claras de convivencia, formarán niños capaces de respetar y valorar a los demás. Mientras que los niños provenientes de hogares conflictivos y con carencia de necesidades, por lo general tenderán a desarrollar conductas inadecuadas de relación con los demás. El segundo elemento de importancia crucial en la socialización del niño es la escuela, la misma constituye el lugar donde convergen una variedad de niños, con hábitos y características únicas y en donde la convivencia muchas veces no será fácil. En ocasiones, los educadores se sienten incapaces para resolver situaciones de conflicto y agresiones entre compañeros.

Los fenómenos del Acoso Escolar y el Ciberbullying, pueden ser explicados desde una perspectiva ecológica, donde se da importancia a la interacción compleja de variables inter e intra individuales, las cuales son influenciadas por los contextos de pares, familia, escuela y de la comunidad (Berger y Lisboa, 2009). Desde el enfoque ecológico y sociocultural, el fenómeno de la violencia transciende la conducta individual y se convierte en un proceso interpersonal, porque afecta al menos a tres protagonistas: quien la ejerce, quien la padece y quien la contempla sin poder o querer evitarla.

Ortega (2012), considera la importancia de las habilidades sociales dentro del ambiente educativo ya que el déficit en las mismas se manifiesta en problemas de conducta, dificultando el proceso de aprendizaje y generando altos niveles de agresividad y conflictos dentro de la escuela. En la etapa escolar sobre todo en la adolescencia, se evidencia el déficit de las habilidades sociales, se observa la aparición de conducta hostil, agresiva y pasiva en algunos estudiantes, esto indica la importancia de poder afianzar y desarrollar las habilidades sociales, actuando como factor protector de conductas de riesgo. Lograr que los niños y adolescentes, mejoren las interacciones con sus pares, se adapten apropiadamente, muestren conductas más asertivas, expresen adecuadamente sus deseos, sus sentimientos y pensamientos, favorecerá el desarrollo de una autoestima adecuada y un proceso certero de toma de decisiones para sus proyectos de vida. Con el manejo de todas estas habilidades se puedan disminuir las conductas agresivas, el acoso escolar, problemas emocionales, psicosociales, conductas de riesgo, embarazos precoces, delincuencia, entre otros.

Caballo (1997), expresa que la evolución de las habilidades no se da espontáneamente, sino que se da y se desarrolla en la interrelación con los demás, por lo que estas podrían ser entrenadas o adiestradas para mejorar la competencia social. Para este autor, el aprendizaje y desarrollo de las habilidades sociales o cognitivas, no depende solamente de los padres, sino de la relación con los pares, que sería una importante fuente de reforzamiento social sobre todo en la adolescencia.

El aprendizaje social de Bandura (1982) es la teoría que mejor permite comprender este proceso. Las habilidades sociales se consideran esenciales ya que, las interacciones sociales proveen bienestar y generan malestar cuando hay déficit. Las personas con bajas habilidades sociales pueden llegar a padecer ansiedad, depresión entre otras enfermedades

psicológicas. La ausencia de habilidades sociales hace que la percepción de sí mismo sea negativa, afectando directamente el autoconcepto y la autoestima (Roca, 2014).

Lo expuesto anteriormente, respecto a la importancia del desarrollo de las habilidades sociales, el autoconcepto y la autoestima como factores protectores del Acoso Escolar, es lo que motivó y orientó a la elección de los temas abordados en el Taller de la presente investigación. La temática de la violencia en las escuelas se ha instalado en la opinión pública desde hace varios años y su tratamiento es recurrente en los medios masivos de comunicación. Sin embargo, en la Argentina existen pocos estudios de investigación que aborden la problemática en su complejidad, ocupándose de su etiología, de las distintas modalidades que adopta y de las consecuencias que tiene en los establecimientos educativos. Para poder formular políticas educativas que favorezcan una mejora en la convivencia escolar y que permitan trabajar preventivamente, se requiere desarrollar conocimiento sobre la violencia en las escuelas y contar con información rigurosa sobre este fenómeno.

Estos datos ponen de relieve la importancia que puede tener en esta fase de la vida una estrategia de detección e intervención temprana, a fin de minimizar sus efectos tanto en el momento presente como en el desarrollo futuro de los niños y adolescentes.

El Taller realizado abordó los siguientes temas: Autoestima, Autoconcepto y distintas Habilidades Sociales como Resolución de Problemas, Toma de decisiones, Asertividad, Empatía, Reconocimiento y manejo de Emociones. Estos temas fueron elegidos teniendo en cuenta la base empírica, que los sitúa como un recurso especial para la protección y promoción de la salud, debido a que benefician la adaptación y la interacción con otros, siendo factores protectores del Acoso Escolar.

Una baja autoestima, un negativo autoconcepto y un déficit en las habilidades sociales generan mayor vulnerabilidad en esta etapa evolutiva. Mientras que, el incremento del sentido de autoeficacia, la autoestima, el autoconcepto y las habilidades sociales de la persona, reduce los niveles de vulnerabilidad.

El modelo explicativo desde el cual se trabajo fue la Teoría del Aprendizaje Social de Bandura(1982), quien incorporó el concepto de determinismo recíproco y aprendizaje por observación para explicar la relación entre persona y ambiente. El ser humano es un ser social que se conforma a partir de las relaciones con los otros, aprende de lo que ve y de sus experiencias. Por lo tanto, la familia, los medios de comunicación, tecnológicos y la escuela, sirven de modelos de aprendizaje de conductas funcionales y disfuncionales, lo que permite aproximarse a la comprensión de las conductas relacionadas con el Acoso Escolar y al abordaje de las mismas desde esta perspectiva.

Objetivos

Material y Métodos Diseño

Es un diseño cuasi-experimental, de un grupo. Se tomó en cuenta la variante longitudinal de medidas repetidas o intra sujeto. El tipo de estudio que se realizó fue descriptivo, comparativo y correlacional entre las siguientes etapas: Pre-intervención, Post-intervención y Seguimiento.

Es un estudio prospectivo, debido al interés que existe respecto a los efectos y consecuencias futuras de la intervención, a corto y mediano plazo.

Muestra

La muestra intencional quedó conformada por 13 alumnos preadolescentes (7 varones y 6 mujeres) cuyas edades oscilaron entre 10 y 11 años, pertenecientes a 5º Grado de un Colegio de la Pcia. de San Luis-Argentina. Se trata de una Institución educativa privada, laica y de gestión autónoma, ubicada en la ciudad, a la que acceden mayoritariamente estudiantes pertenecientes a un nivel socioeconómico medio-alto.

Se solicitó a la Institución Educativa la colaboración para la realización del trabajo. El acceso a la misma se efectuó a través de un convenio de cooperación con la dirección del centro, lo que facilitó la aproximación al campo de estudio.

Este grupo fue elegido intencionalmente debido a la identificación de problemáticas recurrentes relacionadas con la dinámica vincular entre pares.

La participación fue de carácter voluntario y con Consentimiento Informado firmado por los tutores y asentimiento de los participantes. Además, se consideró como criterio de inclusión, la adherencia a la totalidad de los encuentros programados, garantizando así la validez interna del estudio.

Instrumentos

La muestra intencional quedó conformada por 13 alumnos preadolescentes (7 varones y 6 mujeres) cuyas edades oscilaron entre 10 y 11 años, pertenecientes a 5º Grado de un Colegio Privado de la Pcia. De San Luis-Argentina.

Se solicitó a la Institución Educativa la colaboración para la realización del trabajo. La participación fue de carácter voluntario y con Consentimiento Informado firmado por los tutores y los participantes.

Se aplicó el Cuestionario Multimodal de Interacción Escolar (CMIE-IV), de Caballo, Calderero, Arias, Salazar e Irurtia (2012), sin adaptaciones previas al trabajo de campo. El cuestionario consta de 36 ítems que pueden responderse en una escala tipo Likert de 1 a 4 (1= nunca; 4= muchas veces) dependiendo de las veces que han vivido desde que empezó el año escolar, cada una de las situaciones incluidas en el cuestionario. El cuestionario mide la presencia de Acoso Escolar. Los 36 ítems del instrumento se distribuyen en cinco factores: 1) Comportamientos intimidatorios (F1): se refiere a los comportamientos que realiza el acosador con el fin de provocar o agredir a la víctima. Entre ellos se pueden mencionar reírse, burlarse, agresiones físicas o verbales, bromas pesadas, inventar rumores y alentarlos, fomentar peleas, manipulación, entre otras. Presentando una Media entre 20,20 y 24,00 en

ambos sexos. 2) Victimización recibida (F2): situaciones que la víctima ha vivido o recibido por parte del/los acosadores/es. Por ejemplo, ser insultado, agredido físicamente, molestado, criticado, expuesto al ridículo, sobrenombres, ser ignorado, ser obligado a hacer cosas que no ha querido. Presentando una Media entre 17,49 y 18,06 en ambos sexos. 3) Acoso extremo/Ciberacoso (F3): Haber recibido amenazas por medios virtuales, teléfono, redes sociales, videos, entre otras. Quedar expuesto en videos, fotos, etc. sin haber dado el consentimiento. Aparición de conductas de evitación de lugares como la escuela o públicos por temor a seguir siendo agredido. Presentando una Media entre 8,13 y 8,28 en ambos sexos.

4) Observador activo en defensa del acosado (F4): comportamientos orientados a intervenir en situaciones donde se observa que un compañero es agredido, buscando los recursos necesarios para que la situación se detenga. Presentando una Media entre 17,48 y 17,70 en ambos sexos. 5) Observador pasivo (F5): se refiere a conductas donde, frente a la situación de observar que un compañero está siendo agredido, el observado no interviene realizando comportamientos de evitación e ignorando lo que sucede. Presentando una Media entre 12,94 y 13,66 en ambos sexos. Al final del cuestionario se les pregunta sobre los lugares en los que suelen suceder las situaciones anteriores, brindando información cualitativa para enriquecer la información obtenida. La consistencia interna reflejada en el alfa de Cronbach para la puntuación total del cuestionario es de α=0,81, mientras que para los distintos factores es el siguiente: a) Comportamientos intimidatorios (acosador), α=0,90; b) Victimización recibida (acosado), α=0,87; c) Observador activo en defensa del acosado, α=0,78; d) Acoso extremo/Ciberacoso, α=0,62; y e) Observador pasivo, α=0,61. La fiabilidad Guttman de las dos mitades es de 0,85.

Procedimiento

Antes de iniciar el Taller se informó sobre la utilización de los datos para fines de la investigación. Se acordó realizar una devolución de los resultados una vez finalizado el trabajo. El trabajo se realizó en cuatro etapas: Pre-intervención, Intervención, Postintervención y Seguimiento. Se desarrolló en 8 encuentros, de 70 minutos reloj dentro de los horarios de la Institución Educativa. En el primer encuentro (Pre-intervención), se realizó la presentación y explicación de la modalidad de trabajo y se aplicó el cuestionario seleccionado. Los 5 encuentros siguientes (Intervención) se llevaron una vez por semana durante cinco semanas consecutivas, en los cuales se aplicaron diferentes técnicas psicológicas. En el séptimo encuentro (Post-intervención), se aplicó nuevamente el mismo cuestionario del primer encuentro. En el octavo encuentro (Seguimiento), transcurridos sesenta días, se volvió a tomar el mismo cuestionario.

Resultados

Se realizó el análisis estadístico del Cuestionario Multimodal de Interacción Escolar (CMIE-IV). Se tuvieron en cuenta las puntuaciones medias de los factores del CMIE-IV realizada por Caballo, Calderero, Arias, Salazar e Irurtia (2012), en una muestra de población española, para comparar los resultados obtenidos en las instancias de PreIntervención, Post-Intervención y Seguimiento de la siguiente investigación.

El grupo (N=13), presentó puntuaciones por debajo de las obtenidas por el autor en 4 de los Factores que analiza el Cuestionario: Comportamientos Intimidatorios (F1), Victimización recibida (F2)), Observador Activo en defensa del acosado (F4) y Observador Pasivo (F5). Estos puntajes bajos se observaron en las tres instancias, presentando una disminución de los mismos entre ellas, a excepción de Observador Activo en defensa del acosado (F4), el cual aumentó en la instancia del Seguimiento. El Factor Acoso Extremo/Ciberacoso (F3), presentó una puntuación levemente por encima de la media en la instancia Pre-Intervención y Post-

Intervención, y un valor promedio en el Seguimiento (Tabla 1).

Tabla 1: Estadística Descriptiva de los Factores del CMIE-IV. Obtenidos en las tres Instancias: Pre, Post y Seguimiento (N=13).



PRE


POST


SEG



MEDIA

DE

MEDIA

DE

MEDIA

DE

F1

16,15

4,39

14,23

3,24

12,46

3,10

F2

12,38

2,84

11,92

3,15

10,77

2,52

F3

8,92

1,19

8,23

0,44

8,08

0,28

F4

10,92

3,04

9,46

2,88

12,77

3,39

F5

5,77

1,96

4,77

1,96

4,54

1,13

F1: Comportamientos Intimidatorios. F2: Victimización Recibida. F3: Acoso Extremo/Ciberacoso. F4: Observador Activo en defensa del acosado. F5: Observador Pasivo. Seg: Seguimiento

Esta Tabla describe las puntuaciones promedio obtenidas en los Factores del Acoso Escolar.


Se realizó la Prueba de Normalidad de la muestra para cada factor del CMIE-IV (2012), al no cumplir con los criterios de normalidad se utilizaron Pruebas No Paramétricas (Kruskal-Wallis y Mediana de Mood) para el análisis de los mismos en las tres instancias de Pre Intervención, Post Intervención y Seguimiento.

Se utilizó la Prueba de Kruskal-Wallis en el Cuestionario Multimodal de Interacción Escolar (CMIE-IV, 2012), para analizar la existencia de diferencias estadísticamente significativas entre las instancias (Pre Intervención, Post-Intervención y Seguimiento). Se obtuvieron los siguientes resultados significativos:

En Acoso extremo/Ciberacoso (F3), en Observador activo en defensa del acosado(F4) y Observador Pasivo (F5), se encontraron diferencias estadísticamente significativas en las distintas instancias (p=0,027; p=0,007; p=0,016) (Tabla 2, 3 y 4).

Tabla 2: Prueba de Kruskal-Wallis: F3CMIE-IV en función de la Instancia (N=13).


Prueba de Kruskal-Wallis en F3


Clasificación

Instancia N Mediana promedio Z


Pre

13

9,000

25,5 2,12

Post

12

8,000

17,5 -0,91

Seg

14

8,000

17,1 -1,20

General

39


20,0

H = 4,48 GL = 2 P = 0,106

H = 7,21 GL = 2 P = 0,027 (ajustados para los vínculos)


F3: Acoso extremo/Ciberacoso. GL: Grados de Libertad

En esta Tabla se muestra la diferencia estadísticamente significativa del Factor 3 del Acoso Escolar en las instancias.


Tabla 3: Prueba de Kruskal-Wallis: F4 CMIE-IV en función de la Instancia (N=13).


Prueba de Kruskal-Wallis en F4


Clasificación


Instancia

N

Mediana

del promedio

Z

Pre

13

10,000

19,7 -0,13


Post

12

9,000

12,6 -2,69


Seg

14

13,000

26,6 2,72


General

39

20,0


H = 9,78 GL = 2 P = 0,008

H = 9,98 GL = 2 P = 0,007 (ajustados para los vínculos)


F4: Observador Activo en defensa del acosado. GL: Grados de Libertad

En esta Tabla se muestra la diferencia estadísticamente significativa del Factor 4 del Acoso Escolar en las instancias.


Tabla 4: Prueba de Kruskal-Wallis: F5 CMIE-IV en función de la Instancia (N=13).


Prueba de Kruskal-Wallis en F5


Clasificación

Instancia N Mediana del promedio Z


Pre

13

5,000

26,6 2,55

Post

12

4,000

17,1 -1,05

Seg

14

4,000

16,4 -1,49

General 39 20,0


H = 6,52 GL = 2 P = 0,038

H = 8,27 GL = 2 P = 0,016 (ajustados para los vínculos)


F5: Observador pasivo. GL: Grados de Libertad


En esta Tabla se muestra la diferencia estadísticamente significativa del Factor 5 del Acoso Escolar en las instancias.


Para evaluar las diferencias de cada factor en las distintas instancias: Pre Intervención, Post-Intervención y Seguimiento, se aplicó la Prueba de mediana de Mood. Se obtuvieron los siguientes resultados significativos:

En Acoso extremo/Ciberacoso (F3), hay diferencias estadísticamente significativas entre la instancia Pre Intervención con respecto a Post Intervención y Seguimiento (p=0,042).

En Observador activo en defensa del acosado (F4), hay diferencias estadísticamente significativas entre la instancia Post Intervención y Seguimiento (0,022).

En Observador Pasivo (F5), hay diferencias significativas entre la instancia Pre Intervención y Seguimiento (p=0,005).

Con respecto a los lugares donde aparecen las conductas relacionadas con el Acoso Escolar en la muestra se obtuvieron los siguientes resultados:

En la etapa de Pre-Intervención en primer lugar se encuentra la Clase (84,2%), en segundo lugar, el Celular (61,54%) y en tercer lugar el Patio (46,15%).

En la etapa de Post-Intervención en primer lugar se encuentra la Clase o Aula (84,2%), en segundo lugar el Celular y Escuela (53,85%) y en tercer lugar el Patio y Pasillo (46,15%).

En la Etapa de Seguimiento en primer lugar se encuentra la Clase o Aula (84,62%), en segundo lugar, el Patio (76,92%) y en tercer lugar el Celular (69,23%) (Tabla 5).

Tabla 5: Situaciones donde aparecen conductas relacionadas con el Acoso Escolar (CMIE-IV) (N=13).



Pre

Post

Seg

Escuela

38,46%

53,85%

53,85%

Pasillo

23,08%

46,15%

46,15%

Celular

61,54%

53,85%

69,23%

Patio

46,15%

46,15%

76,92%

Clase

84,62%

84,62%

84,62%

Calle

15,38%

0,00%

0,00%


Esta Tabla muestra los lugares o situaciones donde aparecen conductas relacionas con el Acoso Escolar, durante las distintas instancias


Conclusiones

El grupo se caracterizó al comienzo por manifestar escasos comportamientos de agresiones físicas y verbales en las interacciones con pares; predominando una actitud pasiva (no intervenir) frente a situaciones de agresión hacia un compañero. Las situaciones de victimización estaban relacionadas a los medios tecnológicos (celular, redes sociales, entre otras).

Los Comportamientos Intimidatorios como provocar o agredir físicamente o verbalmente, burlarse, manipular, inventar rumores hacia un compañero, eran poco frecuentes en la muestra, continuando su disminución después de haber realizado el Taller y logrando mantenerse en el tiempo (Seguimiento). Similares resultados se observaron en aquellas situaciones que podía haber vivido algún miembro del grupo, quedando ubicado en el lugar de víctima en la dinámica del Acoso Escolar, por ejemplo, ser insultado, agredido, expuesto al ridículo y manipulado.

En el grupo, no se evidenciaron sujetos que ocuparan el rol de agresores, ni de víctimas. Por otra parte, los comportamientos orientados a intervenir en situaciones donde un compañero es agredido, buscando los recursos necesarios para que la situación se detenga, fueron bajos antes de la intervención. Al finalizar el Taller y después de transcurrido un tiempo (Seguimiento), se observó un mayor compromiso en los vínculos entre ellos, adoptando una actitud más activa en estas situaciones.

Ortega y Cols. (2004) y Smith y Cols. (2008), plantean que el Acoso Escolar presenta una multicausalidad y una compleja interacción entre distintos factores personales, familiares, escolares y sociales, todos pueden ser comprendidos desde la Teoría del Aprendizaje Social de Bandura (1982). Estos autores expresan que analizando las variables anteriores parecería que existe un conjunto de factores de riesgo que predisponen a que un niño o adolescente sea agresivo y acose, humille e intimide a sus pares o que se convierta en víctima de ellos/as y otros factores protectores (como, por ejemplo, el desarrollo de una buena autoestima y autoconcepto, las habilidades sociales) que tienen un papel preventivo y amortiguador de riesgos futuros.

El Acoso extremo/Ciberacoso manifestado en conductas como, haber sido agredido, amenazado o insultado por medios tecnológicos (teléfono, redes sociales, videos, entre otros), estaba más presente antes de la intervención y durante la misma. Finalizado el Taller, durante la etapa de Seguimiento este tipo de acoso disminuyó notablemente.

Autores como Couvillon e Ilieva (2011), Snakenborg, Van Acker y Gable (2011), plantean que existen programas que trabajan directamente el Ciberacoso y resaltan el rol de la escuela para implementar diferentes estrategias orientadas a la seguridad digital de todos.

Castro y Varela (2013) plantean que la violencia cambia de acuerdo con el momento histórico cultural. En estos últimos tiempos, atravesados por la hipermodernidad, el ciberbullying aparece como nueva modalidad.

La preadolescencia se presenta como una etapa evolutiva de mayor vulnerabilidad, donde muchos chicos constituyen un grupo de riesgo para distintas problemáticas. En esta etapa realizar intervenciones preventivas contribuye a disminuir la aparición de conductas relacionadas con el Acoso Escolar.

Con respecto al estudio del Acoso escolar, los trabajos son escasos en muestras hispanohablantes. Por su parte argentina, no dispone de instrumentos que permitan evaluar esta temática con diseño y validación regional, hecho que sucede con la mayoría de los instrumentos disponibles. En este sentido, si bien los resultados obtenidos en este trabajo de investigación brindan información acerca de la importancia de instancias de intervención preventivas, este aporte sería mucho más preciso si se contara con baremos regionales para la comparación de resultados.

La Psicoeducación realizada durante el Taller fue de utilidad para mejorar la adaptación y relación entre pares dentro de la institución escolar. En cuanto a los objetivos propuestos, se observó en las variables estudiadas una disminución efectiva a lo largo de cada una de las instancias del Taller. El grupo con el que se trabajó, según lo referido por la Institución, presentaba dificultades en las relaciones interpersonales. El análisis de los datos cuantitativos, muestran diferencias significativas luego de la intervención realizada.

Tomando como modelo explicativo la Teoría del Aprendizaje Social de Bandura (1982), se considera que la intervención desde el ámbito educativo es fundamental, partiendo de la idea que las conductas pueden ser adquiridas, inhibidas o desinhibidas a través del aprendizaje y la interacción con otros. Desde este lugar se trabajó con el Taller realizado, ofreciendo en el mismo la posibilidad de nuevos aprendizajes, con el objetivo de mejorar la relación entre pares y disminuir los factores de riesgo asociados al Acoso Escolar

La convivencia escolar es un elemento indispensable del derecho a la educación, se puede observar que en la escuela se reproducen las tensiones de nuestra sociedad, sin embargo, no se puede responsabilizar en forma exclusiva a la escuela, ni al sistema educativo en su conjunto, del deterioro de la convivencia. El ámbito escolar es un espacio en donde pueden crearse algunas condiciones que permitan un mejor desarrollo entre sus individuos, por esto, se considera importante el desarrollo de distintas actividades orientadas a abordar las problemáticas presentes en los alumnos. Las intervenciones por medio de talleres brindan un espacio de nuevas oportunidades y nuevos aprendizajes, actuando también como generadores de factores protectores de conductas de riesgo. Se conoce el impacto positivo que tienen en el Acoso Escolar los programas de intervención orientados al desarrollo de la autoestima, autoconcepto y de habilidades sociales en niños y adolescentes.

El Taller que se llevó a cabo tuvo una finalidad preventiva, con el objetivo de promover habilidades sociales que permitieran una buena adaptación, bienestar emocional entre pares, desarrollo saludable de autoestima y autoconcepto y la disminución de conductas negativas que generaban conflictos y malestar entre ellos. Se pudo observar que los lugares en que mayormente se manifiestan las conductas relacionadas con el Acoso Escolar son la clase (aula), el celular, el patio(recreo) y pasillo. Es de importancia considerarlo, teniendo en cuenta que

son espacios que pueden ser supervisados por adultos, generando normativas dentro de la institución escolar, que apunten a brindar espacios controlados por personal capacitado. En relación con el celular, dentro de la Institución su uso puede limitarse, sin embargo, su utilización excede el ámbito escolar. El Ciberacoso es una problemática en crecimiento, debido al avance de las tecnologías y a su uso para diversos fines. El anonimato que producen las nuevas tecnologías, por un lado, protegen al sujeto, pero por otro, lo dejan expuesto a sufrir Ciberacoso. La sensación de no tener un lugar donde resguardarse, la falta de control y la rapidez con la que se difunde una imagen, comentario, video, etc., dejan en una zona de alta vulnerabilidad a la víctima. Por lo tanto, es fundamental abordar esta problemática cada vez más presente.

Se considera importante intentar comprender cuales son las características en común que tienen los preadolescentes de hoy. No con el fin de hacer juicios de valores, ni concluir si una adolescencia de una época fue mejor que otra, pero si, para comprender mejor cuáles son las características por las cuales transitan los jóvenes de la actualidad y cuáles son las posibilidades que le brinda el entorno actual.

Los resultados alcanzados permiten concluir la importancia de la participación en Talleres Psicoeducativos con fines preventivos. La modalidad de trabajo grupal genera un sentido de pertenencia, que favorece el intercambio y la reflexión entre pares, permitiendo el desarrollo potencial de cada uno y favoreciendo los vínculos.

Los autores no manifiestan conflictos de interés.

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